Hola compañeros:
Quisiera compartirles parte de lo que ha sido "mi aventura de ser maestro".
Dicen que quien olvida su historia, está condenado a repetirla; considero que este dicho es muy aplicable a la lectura "la aventura de ser maestro" , ya que si no aceptamos con honestidad nuestras deficiencias con las cuales ingresamos al aula por vez primera, es casi seguro, que seguimos cometiendo los mismos errores del primer día. Y es muy lógico tratar de negar que necesitamos ayuda, ya que después de cursar una carrera universitaria, pareciera que es obligación tener conocimiento amplio y bastante de cualquier tema que se nos presente, y el no tener una respuesta a las preguntas que se nos entablen, nos convierte ante la sociedad, en personas ignorantes, deficientes, y en algunos casos ineptas, y son estos duros juicios públicos, los que nos impiden aceptar nuestra realidad y abrirnos a la posibilidad de despejar nuestras propias incógnitas. Se necesita de mucho valor y seguridad personal para decir "NO SE", "ME AYUDAS", pero después de ello lo que llega nos llena de satisfacción, ya que solo hay dos opciones, la primera, que escuchemos una respuesta amplia y satisfactoria a nuestro cuestionamiento, teniendo como resultado la satisfacción de por fin tener una respuesta, y la segunda, que nos respondan "lo desconozco", "no sé hacerlo", o algo similar, y esto también nos brinda satisfacción momentánea, ya que nos damos cuenta de que no somos los únicos que desconocemos del tema, y nos sentimos con más confianza de volverlo a intentar.
El tener la oportunidad a través de este foro de leer y compartir como compañeros con amplios currículos, o con muchos años de antigüedad, que reconocen o se ven identificados con la lectura, genera un ambiente de confianza y permite quitarnos las caretas de "Licenciado", "Ingeniero”, "Maestro" o "Doctor", y reconocer que aun tenemos dudas, pero estamos comprometidos a buscar las respuestas o los medios para brindar una educación integral a los educandos.
Considero compañeros, que entre mayor es el conocimiento, es más grande la ignorancia, ya que entre más leemos, estudiamos, observamos, practicamos, y demás, nos damos cuenta de todo lo que nos falta por aprender, ver, conocer, y vivir. Así que aceptemos nuestra ignorancia con dignidad y abatámosla todos los días con nuevos aprendizajes.
Saludos cordiales.
Gaby Lugo Dominguez.

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