Hola compañeros:
Es un gusto para mí compartir con usted mi confrontación con la docencia.
La docencia y mi profesión.
Inicie mis actividades docentes el día 16 de enero de 2008, cubriendo un interinato. Como ya comente, mis padres son docentes, y aunque en un principio, no estaba convencida de incursionar como “maestra”, la necesidad de dos hijas, y la gran competencia en el terreno de la abogacía, me hiso decidirme y aquí estoy.
La abogacía por su parte, me permite tener un sentido objetivo de equidad, obligación, tolerancia, así como también, me permite observar el resultado de vivir con ausencia de valores, conocimientos y educación. Ya que al ver jóvenes detenidos por robo, violación, lesiones, u, homicidios, y escuchar la frialdad en la narración de sus hechos, me hace darme cuenta que a las personas no solo lo forman los “conocimientos”, si no que los valores y el amor es algo que debemos incluir en todas nuestras “clases”, para fomentar en los alumnos, el entender que los derecho de un individuo inician en donde terminas los del otro.
La docencia, representa para mí una enorme responsabilidad, ya que en nuestras manos está la formación de los individuos que en el mañana nos sustituirán, y de ellos dependerá el buen funcionamiento de esta gran “maquina” llamada sociedad. Es por eso que tenemos la obligación de realizar nuestra labor con amor, responsabilidad y compromiso, para en el futuro tener una sociedad con valores sólidos, capaz que enfrentar sin temor los retos de la vida, que sin importar su profesión u oficio, contribuya siempre de manera positiva en el mejoramiento de la comunidad.
En poco tiempo, la docencia me ha llenado de muchas satisfacciones, cuando los alumnos egresados regresan, y te saludan con agrado, y comenta como les ha servido lo que le juntos construimos en el aula, y me dan las gracias por lo que les transmití, es algo que simplemente me llena de satisfacción y orgullo, y me motiva para seguirme preparando, y ser cada día una mejor facilitadora en la construcción de los conocimientos y valores de los ciudadanos del mañana. Y indudablemente atreves del sistema, he logrado tener una mejor calidad de vida para mí y mi familia.
El convivir con jóvenes de entre 15 y 17 años, es una oportunidad única, ya que por muy cansada que este o me agobien mis problemas personales, al entrar al aula, e iniciar las actividades del día, todo lo demás queda para después, sus risas, comentarios, ocurrencias, y el observar como prestan atención a lo que digo, como realizan las dinámicas grupales (por muy raras que sean), como se esfuerzan por realizar sus prácticas, hasta su nerviosismo en los exámenes, me produce emociones que hacen que me vuelva parte de ellos.
Mi única insatisfacción, es el desconocer el manejo de ciertos software, y el desconocer nuevas y mejores técnicas para lograr una educación realmente significativa, que perdure en ellos toda su vida.
Me despido de ustedes con afecto
hasta pronto
Gabriela Lugo Dominguez
